Existe la teoría: la de las conferencias magistrales californianas o tu feed de noticias de LinkedIn donde todo es fluido, mágico e instantáneo.
Y luego está la práctica: la del lunes por la mañana a las 9:00, cuando anuncias a tus equipos que “ya está, la IA llega para todos”.
Curiosamente, solo en la DSI todo el mundo está contento (excepto cuando piensan en todos los tickets de soporte que van a llegar). El resto de la empresa empieza a preocuparse. Con razón o sin ella, da igual. Pero los hechos están ahí, la incertidumbre sobre lo que será su trabajo mañana aumenta un grado.
El vértigo de la IA: entre saturación y obsolescencia
¿Por qué este bloqueo pueden pensar algunos?
Pero para mí es una reacción totalmente legítima. Porque la IA toca la intimidad de nuestros trabajos. Cuando se menciona la « ganancia de productividad » a los colaboradores, el mensaje se percibe a menudo como una amenaza encubierta.
Algunos entienden « si hago mi tarea en diez minutos en lugar de una hora, ¡me van a pedir 5 veces más!" o “van a dar esta misión que me encanta a otra persona porque podrá hacerlo con la IA y yo no entiendo nada”.
Es el temor legítimo a una carrera desenfrenada hacia la rentabilidad, donde el humano se convertiría en un simple ejecutor pilotado por un algoritmo. A esto se añade el síndrome del impostor: el miedo a ser superado técnicamente, a no saber « hablar a la máquina », donde la joven generación parece dominar el « prompt » como una segunda lengua viva.
Por parte de la dirección, la inquietud es más pragmática. Se teme la fuga de datos, el shadow IT toma otra dimensión, la brecha digital se profundiza con cada nuevo avance tecnológico poniendo cada vez en más dificultades a los colaboradores, uno se pregunta qué presupuesto poner y con qué orden de prioridad porque todo va a velocidad grand V, elegir si se hace desarrollar una herramienta o si se espera a que la IA pueda hacerlo directamente…
En resumen, las decisiones son difíciles de tomar y los usuarios están en dificultades.
La curva del cambio: de la fricción a la adopción
Implementar la IA es aceptar que tus equipos atraviesen una zona de turbulencia. El paso del escepticismo a la adhesión no se hace en un chasquido de dedos.
Estas son las etapas clave de esta curva de adopción de la IA.
El rechazo
Manifestación típica
« No lo necesito, gestiono muy bien mi selección de candidaturas yo solo. ¡La IA no me va a enseñar mi trabajo, vamos! »
Lo que ocurre: es ante todo la expresión de un orgullo profesional y de una inquietud sobre el futuro de sus misiones o una incomprensión de las capacidades de la herramienta. El usuario percibe la IA, no como un asistente, sino como un sustituto potencial o, como mínimo, un juez sobre la eficacia de sus métodos actuales.
Teme una descalificación de sus competencias y una pérdida de control sobre su trabajo.
La frustración
Manifestación típica
El usuario intenta la experiencia, pero la IA genera una respuesta imperfecta, incompleta o errónea. El veredicto cae rápidamente: « La herramienta carece de pertinencia. Todavía no es eficaz, lo que me hace perder mi tiempo. »
Lo que ocurre: el usuario tiene a menudo expectativas irrealistas o no ha adquirido todavía las competencias necesarias para formular prompts eficaces. Está en una fase de aprendizaje donde la brecha entre la promesa tecnológica y la experiencia concreta genera descontento. Es el momento crucial de la formación ciblada y del acompañamiento, donde se enseña no solo cómo utilizar la herramienta, sino sobre todo cómo hablarle para obtener resultados explotables. El acento debe ponerse en la iteración y la corrección mutua.
El clic
Manifestación típica
Ocurre a menudo de manera inesperada, gracias a un caso de uso no solo elemental, sino sobre todo inmediatamente impactante y sin esfuerzo mayor.
Lo que ocurre: El usuario se da cuenta de que la IA puede descargar una carga mental significativa y ofrecerle una ganancia de tiempo cuantificable. La percepción cambia: de amenaza, la IA se convierte en una palanca de eficacia personal. Este momento es a menudo viral, porque los usuarios comparten su éxito con sus colegas, actuando como embajadores.
La adopción razonada
Manifestación típica
La herramienta se convierte en un « colega silencioso », discreto, pero indispensable. Se activa de manera refleja para tareas específicas sin necesidad de reflexión consciente.
Lo que ocurre: el usuario ha integrado la IA en su día a día. Comprende sus límites y sus fuerzas, y la utiliza de manera estratégica. El papel de la IA es ahora claro: encargarse de las tareas repetitivas, que consumen mucho tiempo y de bajo valor añadido para permitir al humano concentrarse en lo esencial: el pensamiento crítico, la estrategia, la creatividad, lo emocional y la interacción con otros humanos.
Es el logro de la promesa del aumento humano, donde la experiencia del profesional no se sustituye, sino que se amplifica.
Nuestra misión en Numericoach es reducir drásticamente la duración de las dos primeras fases para provocar este clic rápidamente.

El método Numericoach para acompañar a los equipos
La época de las formaciones catálogo de tres días, ultra estandarizada, donde se sobrevuelan 150 funcionalidades olvidadas al día siguiente, ha terminado. La eficacia exige pragmatismo y personalización a tu contexto, tu nivel de madurez, tus objetivos, tu presupuesto.
En Numericoach, es imposible tener dos proyectos idénticos simplemente porque cada empresa es diferente y ¡que nos encanta más que nada adaptarnos!
Dicho esto, aunque en el desarrollo cada proyecto es único, hay algunas grandes ideas que estoy encantada de compartir con vosotros:
1ª etapa – Desmitificar para tranquilizar
Comenzamos por restablecer los hechos. No, Gemini no tiene vocación de reemplazar tu trabajo y no es magia. Nuestras sesiones de aculturación buscan reemplazar la herramienta en su contexto: un asistente potente, a veces impresionante, a veces limitado.
Comprender sus fallas es recuperar el control. Probamos en vivo, analizamos los errores; esta transparencia relaja el ambiente y favorece el aprendizaje.
En formato de seminario web de una hora y con capacidad para varios cientos de personas, es la primera etapa que permite poner a los alumnos en una buena disposición para aceptar el resto del curso.
2ª etapa: demostrar la ganancia, para ellos, con casos concretos del día a día.
Es la clave de bóveda de nuestro acompañamiento: ¡algo concreto!
Formar a un contable en la generación de imágenes creativas no tiene sentido.
Partimos de la realidad del terreno.
Partiendo de las fichas de puestos, de las profesiones, del sector de la empresa y de todos los elementos que la empresa puede facilitarnos, preparamos formaciones de media jornada que demuestran casos de uso claros para garantizar el efecto sorpresa y mostrar rápidamente la ganancia que pueden obtener de Gemini.
Nuestra mayor victoria: tuvimos una alumna que lloró al darse cuenta de cómo se aligeraría su día a día de tareas penosas.
3ª etapa: asegurar la práctica mediante la repetición
Nos habría gustado pensar que haber invertido en formaciones para todos los equipos habría sido suficiente... ¡pero no! En efecto, pensar que haber dado una información por un solo canal a una persona basta para formarla y hacerle adoptar una herramienta es una herejía.
Los verdaderos obstáculos surgen una vez solo delante de la pantalla. Y es ahí donde no hay que dejar que la duda se instale en el usuario.
Entonces implementamos una o varias soluciones:
- Soporte 1:1: un acompañamiento individual, en 1:1 en una franja de 30 minutos, en vídeo con un experto donde exponer su caso. Un verdadero salvavidas que permite a los colaboradores atreverse a experimentar sin el miedo a ser juzgados, es el método más eficaz que hemos podido probar.
- Seminarios web regulares: la IA avanza más rápido que cualquier otra tecnología que hayamos implementado en las empresas hasta hoy. Mantener el nivel de conocimiento no es fácil. Nuestro método de seminarios web regulares, muy pragmáticos, cortos e interactivos pueden ser grabados y puestos a disposición en su intranet permitiendo mantener la emulación en torno a este tema apasionante pero también las competencias de los equipos.
- Comunidad y comunicación regular: por correo electrónico, en una sala de chat de Google, en una comunidad (por ejemplo: LumApps) o en pantallas dinámicas (por ejemplo: solución Comeen), creamos elementos visuales atractivos y dinámicos, orientados a trucos y consejos para poner en práctica inmediatamente.
4ª etapa: crear una dinámica interna
El cambio cultural no se decreta por una nota de servicio o por un proyecto de 4 meses interno, se propaga por la prueba y en el tiempo. Se pueden contemplar dos sistemas de dinámica interna:
- Los Embajadores: a estos colaboradores motores, les aconsejamos que los mimen de verdad, que los involucren desde el principio del proyecto y que los conviertan en “campeones de la IA”. Son ellos los que compartirán los éxitos en la máquina de café, los que tranquilizarán a sus compañeros, pero que también tendrán la misión de mantener el nivel de conocimientos de sus colegas. Formar a 5 embajadores para 100 colaboradores en un nivel muy avanzado de uso y en la capitalización de los recursos es una excelente inversión para su empresa.
- GSkills: si el humano es el corazón del cambio, la gamificación es el motor. Para evitar que el aprendizaje se agote una vez terminada la formación, apostamos por GSkills. Esta solución permite transformar el aumento de competencias en un recorrido lúdico y estimulante. Concretamente, la herramienta cartografía con precisión el nivel de dominio de sus equipos en Google Workspace, el entorno Chromebook y, por supuesto, en los nuevos usos de Gemini. El interés es doble. Primero para el colaborador: sale de la confusión, valida sus adquisiciones a su ritmo, se sirve de la plataforma como de un soporte de usuario (nos dicen en la oreja que esto también permitiría quizás ir al soporte IT de las preguntas básicas), aprende a la vez que se divierte ganando insignias y certificaciones. Luego para la empresa: se acabaron los gastos exorbitantes en la actualización del contenido que, apenas sale, ya está desfasado (¡Google va demasiado rápido!), resuelto el problema de dar conocimientos a todas las BU en todo el mundo, tratado el tema de “no se puede formar a todo el mundo, eso cuesta caro”, se acabó la gestión al “dedo mojado”. Dispone de datos objetivos para identificar sus talentos ocultos (¡sus futuros embajadores!) y proponer temas muy precisos a quienes realmente los necesitan.
Más allá del rendimiento: la carga mental
Al final, ¿cuál es el verdadero beneficio? Las empresas hablan de rendimiento; nosotros preferimos hablar de carga mental. Una IA bien implementada marca el fin del síndrome de la página en blanco, el fin de la búsqueda fastidiosa en un árbol de archivos complejo, una experiencia de colaborador fluida y eficiente.
Lo que aportamos no es solo tecnología. Es tiempo recuperado para aquello para lo que sus colaboradores fueron contratados: reflexionar, crear y decidir. Una prerrogativa que ninguna IA sabrá quitarles.
A nosotros, empresas, colaboradores y Numericoach, nos corresponde poner en marcha la combinación más optimizada para favorecer la adopción de estas herramientas mágicas y hacer que el día a día de la empresa sea más eficiente.


